¿Pena, …o, ¿no?
Si existe un lugar lleno de parajes deliciosos en otoño, en la provincia de
Teruel, ese es, los rincones próximos a los barrancos de Beceite, en concreto,
los entornos que rodean al embalse de Pena, en el Matarraña profundo.
Eran las seis de la tarde, la noche caía acompañada de cierta bruma, cada
vez bajaba más peligrosamente sobre el camino. Nuestro paseo había facilitado
la digestión de unas maravillosas judías con chorizo, casi judiones, y un
estupendo pollo con pimientos verdes.

La conversación giraba en torno a cuestiones cotidianas, relacionadas con el
día a día, de los acontecimientos, que últimamente, siempre finalizaban,
inevitablemente, en la pregunta ¿estará muy grave?
¿Será verdad y esta vez ira en serio?
Al otro lado del embalse, se divisaba la casa de Administración, qué la Confederación
Hidrográfica del Ebro, tenía en el embalse para la gestión del
pantano y el alojamiento de sus empleados, cuando estos, se desplazaban a la
zona para la realización de trabajos relacionados con las obras en esa parte de
la cuenca hidrográfica….
En cada minuto, la dificultad para distinguir las luces de la fachada de la
casa, debido a la niebla, era mayor, todavía faltaban unos centenares de metros
ya casi no se distinguía el camino. Sin lugar a dudas, el ambiente, nos invitaba
a la reflexión como buenos otoñales andarines.
¡Dicen, que posiblemente no pase de este fin de semana! - comento alguien-
¡Mala hierba, nunca muere!
¿Y ahora, que va a pasar? -
¿Otro general?
¡No sé, pero esta vez, no van a coger a la gente desprevenida!
¡Hombre la gente ha aprendido! ¡Yo, ya he escuchado que ya se han realizado
detenciones!
¡La política social, se ha ido paseando durante estas últimas semanas!
¡Sindicalistas, artistas, expresos…!

¡No cambiaran nunca!
¡Tenemos la mejor policía del mundo, para reprimir, ahora si fuera para
aclarar asesinatos, ya veríamos! – Comentó alguien con cierta desgana-
¡Sigue siendo la represión a ultranza!
¡¡¡Qué país…!!!
¡¡¡¡Que sinvergüenzas!!!!
Conforme nos aproximábamos a la casa, se percibía un lejano “run, run…”,
que no cesaba, no podíamos determinar claramente, ni de donde venia, ni su
contenido, se podía identificar un nombre, un nombre que nos puso los pelos de
punta. Cada vez se identificaba mejor, ya no había dudas, era lo que estábamos
pensando, y todos nos temíamos….
¡Por aquí!, oímos gritar a Paco, el conductor del Land Rover, que nos había
trasladado hasta el pantano desde Zaragoza, y que, linterna en mano, se iba
aproximando, a la vez que lanzaba ráfagas de luces….
¡¡¡¡Ya está!!!!!
¡¡¡¡Ha caído!!!!
Abajo, al fondo del valle, a lo lejos, también se podía ver las luces
intermitentes de otro Land Rover de la guardia civil, que presumiblemente
empezaba a subir por el camino que lleva a la coronación de la pesa.
¡Alto, escuchar…! ¿Habéis oído…? -Grito uno de los andarines…-
Dice, ¡Franco…! ¡Franco…! ¡Que sí!, ¡que dice que ha muerto! ¡Gritaba Paco!
¡Mirar lo tengo aquí grabado, en el casette!
Nos quedamos sin habla. Mientras, las miraban nos recorrían
apresuradamente, al final alguien no pudo mantener la emoción y explotó….
¡Viva la republica…! ¡¡ jodeté cabronazo…!¡Abajo el fascismo… ¡¡fuera
fachas…!
En ese momento, el coche de la guardia civil, que ya había llegado a la
presa, se detuvo delante de nosotros, y dos guardias civiles bajaron rápidamente
del vehículo, casi en marcha, mientras el guardia conductor procuraba aparcar
el coche…
¿Pero, que estáis diciendo…?¡Respeto…! -grito, uno de los guardias civiles
mientras el otro mantenía el subfusil de forma amenazante-
¿Qué cojones estáis diciendo…?
¡Respeto y luto a los muertos...! ¡Ostia…!
¡Venga, saquen la documentación y guarden silencio…!
¿Qué hacen ustedes por aquí? ¿Cuándo han venido? - preguntaron -
Una vez aclarado el motivo de la estancia en esos parajes, así como nuestra
identidad, la conversación se relajo de forma clara.
Yo, no hacia, sino mirar al guardia civil, que sujetaba el subfusil y que
disminuyo significativamente la intensidad con la que sostenía el arma y cambiaba
su expresión avinagrada, sin llegar a sonreír, a más distintiva.
¡Tienen que comprender que el momento que estamos viviendo es muy
inquietante y las ordenes que tenemos son las de estar atentos y cautelosos a
cualquier incidente por insignificante que sea, y en estos parajes, la central
y el pantano son dos objetivos significativos!
La verdad, mire hacia el agua del pantano y me pareció de todo menos
inquietante, tranquila, calmada, sin ningún atisbo de movimiento. Y la central
llevaba algunos años sin generar electricidad, debido a las averías del salto.
Después de un rato de charla distendida y muy comedida, el cabo de la
guardia civil y comandante de puesto, se fue despidiendo….
¡Luego después de la cena, dijo el guardia civil, nos acercaremos, a ver si
necesitan algo, María José y Alberto! -que eran, los guarneces de la casa de
administración del pantano-
Más tarde, nos enteramos, que era una manera de tomarse unas copas de coñac
después de cenar, antes de abandonar el servicio, y volver al cuartel de
Beceite.
Todo había quedado en su sitio, me acerque tímidamente a tirar algunas
piedras al pantano, haciendo el típico deslizamiento provocador de ondas, que,
por otra parte, no veía a causa de la niebla, ondas que eran perfectamente
circulares, se llaman “ondeas pk” o de movimiento ondulatorio. Mientras recordaba todo lo sucedido, y a la
vez, pensaba en lo importante del momento, que yo suponía, que sería, y a mí me
pillaba lejos del mundo. En fin, a ver si me sale, una sirena rubia.… me dije.
Intentaba situar los chales, donde habíamos estado por la tarde, en el
horizonte, próximos a la orilla del pantano. Me habían contado que eran chalet
propiedad de antiguos “nazis”, que Franco había refugiado en algunos lugares de
la península, dándoles cobijo por la persecución que habían sido sometidos
después de la guerra, muchos militares de media y alta graduación, que se
habían venido con sus familias y vivían de forma, más o menos clandestina…, el
relato me cautivo. El acceso a los chales quedaba restringido se supone a
través de un cartel que decía “Verbot der
Passage zu Personen privat Ort”, aunque tengo que reconocer que no tenía ni
idea de lo que ponía, y me pregunte que si querían que funcionara no hubiera
sido mejor ponerlo en español…” vamos digo yo”. Aunque, luego me comentaron que
realmente funcionaba…
Con cuanta impresión, suelen ocurrir, las cosas esperadas……
La cena trascurrió con cierto orden, unas acelgas rehogadas con jamón para
unos y espináis con piñones para otros, una tortilla de alcachofas con una
buena guarnición de patatas, cubrió la necesidad alimenticia de la noche, y ya,
estábamos, a la espera de la visita de cortesía. No sin cierta incertidumbre.
¡Alberto!, - indico el ingeniero- ¡dígales a “los de la otra habitación si
quieren pasar a tomar un orujo con nosotros-
¡Los jefes, os invitan a tomar algo en el salón principal con ellos!, -dijo
Alberto, el guardes de la casa- a la vez que sostenía, una botella de champán
francés, pero, antes ¿si no os importa?, nos la tomamos – dijo enseñando una
botella-……. Espero no molestar a nadie, pero le prometí a mi padre que pasara
lo que pasase, el día que falleciese el caudillo, me tomaría una botella de
champán, y llevo esperando más de 40 años… ¿.si no os parece mal……?...
Evidentemente sabia con quien “se jugaba los cuartos”.
Cerro la puerta del comedor, y elevo el volumen de la música, sacra o
gregoriana del aparato de radio, que había puesto al comienzo de la cena. Así,
generaba un ambiente de aislamiento, recomendable para la situación.
¡¡¡¡Por mi padre!!!...¡¡D. Mario, maestro republicano, fusilado en el 39!!
¡A ver cuando encontramos sus restos! y salvo alguna cara de circunstancias, de
alguno de los presentes, se brindo, con simpatía.
¡Por la república…! -dijo sigiloso Alberto, mientras su cara reflejaba
alegría y rabia a la vez, acompañado por la sonata de triste melodía-
La botella duro, poco, a los cinco minutos ya estábamos todos reunidos en
el mismo salón…. El de “los jefes…”
Fue entonces, cuando los vi a todos juntos, cuando tomé conciencia qué, la
disposición de la mesa, reflejaba fielmente la inercia que aclaraba, de donde
venia el país, y hacia donde íbamos… Los ingenieros de caminos, topógrafos y
contratistas, (suministrador oficial de viandas y bebidas) en la cabecera de la
mesa, cerca del gran ventanal, que miraba al embalse, y próximos a la chimenea,
sentados sobre butacones tapizados de piel de cuero envejecida, de aspecto
cómodo y sobrio, luego se abría, un espacio de tres o cuatro huecos que seria
ocupado por la benemérita, cuando después de la cena se acercara a la casa, y
finalmente al extremo, nos situamos los empleados, técnicos, auxiliares y
conductores, acompañados por el personal
de servicio de la casa, y los peones de la cuadrilla topográfica.
Al fondo del pasillo, se podía otear tenuemente la vieja habitación, vacía,
rancia, y de “rango abolengo” que había sido utilizada por los grandes
mandatarios del ministerio, y siempre reservada, para actos de mayor calado
“institucional”. Las diferencias de clases se estrechaban, aparentemente y con
el beneplácito de la autoridad competente…-pensé-
¿Antes de que vengan los civiles, no tendrás por hay alguna botella? –Le
preguntaron a Alberto- ¡de esas artesanales, que, sin querer, y saber cómo…. “van
apareciendo” por las “masías…”. y empezaron a aparecer, botellas de orujo,
aguardientes, anís y coñac…El contratista había sido previsor, y generoso, y
además del correspondiente paquete para los jefes, tuvo la delicadeza de pensar
en el pueblo.
Sobre la media hora, - y siempre he pensado, que al sonido de las copas y
el olor del alcohol- aparecieron los tres civiles, que en un primer momento
mostraron signos de extrañeza….
Uno de ellos se dirigió al Ingeniero Jefe, que presidia la mesa, rogándole
que le acompañara a la puerta de salida de la casa, mientras los demás, tomaban
posiciones en las sillas reservadas.
Soy un alcahueta o curioso, y no pude resistirme a mirar por la ventana de
atrás de la casa, como el ingeniero hablaba con tres personas, muy altas y
vigorosas, en un lenguaje, que no me pareció “chapurreo” precisamente….
¡¡Qué raro, parece…!!!
Y lo dejé…me volví a la mesa……me habían dicho, algún lugareño que en
pantano había personajes muy curiosos y unas rubias estupendas…. “sirenas
rubias…” chaval… me dijo Félix…el peón. Otro que se ríe de mi juventud. ¡¡¡Que
abuelos más cabrones!!!-pensaba-
¿Parece que están disfrutando con la velada? – comento el cabo de la
guardia civil-
No le dio tiempo a nada más, rápidamente le aproximaron un vaso y varias
botellas para que se sirviera.
El asunto quedo zanjado con el primer brindis……
¡A la salud de los presentes…! ¡Por España…! - dijo la autoridad-
¡Por un futuro con esperanza para este país, que tanto queremos y tanto ha sufrido…!
- dijo el comandante del puesto-
Aunque estemos de luto, es bueno que este día, ya noche, la pasemos juntos
y recordando al generalísimo. No le parece, don José Luis- dijo el cabo como
acto de constricción-
Y con este recatamiento, nos animamos en la celebración levantando las
copas y manifestando un ánimo que expresaba la tranquilidad de haber pasado el primer
trago.
En el trascurso de la velada, a la vez que botellas, fueron surgiendo, era
inevitable y alguien lo debía haber previsto, los relatos personales que los
asistentes fueron contando motivados, en gran medida, por los alcoholes que aparecían……
La mesa acogía a un montón de gente, que poco a poco se incorporaba a la
reunión.
¡Vienen tiempos inciertos, aunque dicen que todo está previsto! - comentó
Don José Luis, el ingeniero de Caminos Canales y Puertos encargado de la zona
del todo el bajo Aragón….
-
¡Atado y bien
atado!, -apuntillo, el otro ingeniero técnico, ayudante del anterior-,
-
¡Así, por lo
menos, se comenta en las alturas!, ¡atado y bien atado- alguien reafirmo-
-
Este país
necesita evolucionar, crecer, mucha obra pública- indicó el contratista de la zona-
-
¡No se crean,
es preciso tener precauciones, el pueblo español todavía tiene muchos enemigos
que hay que vigilar! - comentó uno de los guardias civiles, de nombre Matías-
jamás se me olvidará.
-
¡amos, mi cabo!
- dijo, Félix, uno de los peones, trabajadores de la zona, elevando la voz –
-
¡no me
fastidie! ¿a qué pueblo español se refiere?, ¿al Ambrosio, que está en el
cuartelillo desde ayer? ¿al Tomas, que tiene 80 años, y no puede andar, ni
salir de casa? ¿a Salvador, cura rebotado comunista, que no hace sino ayudar a
todo el mundo… y lo apartan de todo? ¿a quien se refiere, mi cabo...? ¿quien es,
ese enemigo del pueblo español…?
-
¡Nadie se va
levantar en armas!, ¡nadie va a ir a buscar a nadie! ¡siendo perito, llevo 35
años trabajando de peón, y no voy a reclamar nada, no me quedan ganas, solo
quiero que mis hijos no sufran, como yo he sufrido. ¡No, mi cabo nadie va a
reclamar a nadie …nada...! ¡no quedan fuerzas…!
-
¡hombre!,-
indicó, Don José Luis, el Ingeniero, dirigiéndose al peón- ¿así que usted es
ingeniero? ¿y como es, que no lo ha dicho nunca nada?
-
¡por
vergüenza, ¡Don José Luis, por pura y simple vergüenza! - manifestó el sonrojado peón-
-
Soy perito
agrónomo, acabé la carrera un año antes de empezar la guerra y me movilizaron
las tropas republicanas, luego, una vez finalizada, y gracias a Dios con vida,
al volver de Francia, estuve cinco años preso entre varias cálceles y algunos
batallones disciplinarios, hasta qué al final, como no tenia ninguna condena,
ni delito de sangre, me hicieron volver hacer dos años más de servicio militar,
en Melilla y León, al final me licenciaron. No me reconocen el peritaje, tuve
que volver al pueblo, en el que mi padre había sido alcalde en la republica,
alcalde fusilado…, así que sospechoso. Y pase, de ser, un joven prometedor,
perito agrónomo, con cierto porvenir, a un peón listillo y vigilado… y así
llevo 30 años. ¡no, no me quedan ganas……!
Como esas historias hay muchas en este país, susurro para su entorno,
Alfonso, uno de los topógrafos presentes en la mesa.
¡Es muy triste, pero es la realidad, para bien en unos casos, o para mal en
otros!
Tiene razón Alfonso, manifestó Beltrán, -el encargado del embalse-, hay
muchas historias y todos lo hemos pasado mal durante la guerra y después de
ella, pero ha sucedido así, y hay que olvidar y dar gracias.
Además, apuntillo uno de los guardias civiles, todo no ha sido malo,
durante estos años hemos disipado la amenaza comunista y hoy, gracias a muchos
impera el orden y la ley. Además, hemos sido capaces de ganar a los rusos en la
copa de Europa de selecciones… ¿os acordáis del gol de Marcelino?
¡Ya...ya!, pero la historia la hacen los vencedores, la celebran los
vencedores y se la beben los vencedores… “vivos…” Porqué en esta historia los
vivos, han sido “muy vivos”- dijo uno de los de el fondo de la mesa-
Por favor, tengamos un respeto por el Generalísimo que acaba de fallecer y
todavía esta caliente su cadáver, aclaro el cabo, mirando a su comandante de
puesto y esperando su aprobación... A la vez que se hacia un silencio provocado
por las miradas de incertidumbre que se lanzaba los unos a los otros.
Nadie se atrevió a decir nada…….
¡¡¡Por Franco!!!, -grito el contratista levantando el vaso sin demasiada
altura y a media distancia, sin exponerse a ser correspondido por todos, pero a
la vez retando a los presentes a pronunciarse. Me imagino que buscando el
beneplácito de los jefes presentes.
Había miedo. Los de mi lado, casi todos, movieron los labios, y casi todos
bebieron del aguardiente mientras brindaban, algunos los más cercano,
aseguraría que murmuraban a modo de oración, “que se joda”, ”hijoputa” otros,
los observe claramente, escupían al vaso y arrojaban el contenido con disimulo
al suelo.
Mientras, al otro lado, el brindis provocaba aspavientos de respeto,
autoridad y poder con la causa, alguno no brindo, ni bebió, ni escupió…. Ni se
mojó. Estos están llamados a ser los líderes del futuro, pensé.
La atmosfera se iba calentando, el aire se iba viciando, algunos fumaban,
tabaco negro emboquillado “ducados”, pocos fumaban rubio “fortuna” y no
faltaban los que además de liarse los caldos de gallina “ideales”, se fumaban
porreros… con dos…
A pesar de mantener la intención de lograr un único ambiente, los extremos
de las mesas se iban separando cada vez, dando lugar a corros informales
propios con la condición humana y los sentimientos.
La jornada se desarrollaba sin sobre saltos, y al compás de alusiones al
futuro, en un ambiente tranquilo, aunque con susurros de recuerdos
desgarradores, en el otro lado, y algunos suspiros, muchos suspiros.
¡Has sido muy valiente Félix!, mencionando que eres perito, así, igual, a
partir de ahora, te miran de otra manera…-comentaba, otro de los peones
asistentes, con la conformidad de Bertrán-
-
¡No Bertrán!,
¡me miraran igual que siempre!,
-
¡ellos son
ganadores de todo y yo siempre seré el vencido!, ¡deberé seguir viviendo como vencido!
-
¡No digas eso
Félix!,
-
¡Yo que
también sufrí al perder a mi padre en la guerra, en el otro bando, fue muy
duro, al final estar en un lado u otro, para mi fue insignificante, al final
sufrimos todos, hambre y miedo…
-
¡Vamos a
ver!, -intervino de manera altiva, el conductor, Paco, presente en la reunión,
que, hasta ahora, había estado escuchando, mientras fumaba y tomaba más de un
trago.
-
¡Tenía siete años!
– comenzó con un suspiro y una mirada al infinito, - cuando en mi cabeza quedo
grabada una fotografía fija, una mañana sobre las ocho. Iba de la mano de mi
abuelo, camino de mi escuela en el barrio de las Delicias de Zaragoza. Era una
mañana triste, oscura, empezaba a tronar, a lo lejos de la calle observé un
pequeño tumulto de vecinos que en corro murmuraba algo que en ese momento
estaba sucediendo en la otra esquina
-
¡no te acerques!
- gritaron a mi abuelo-
-
¡que no lo
vea el chico!
Mi abuelo, se asustó y me llevó otra vez a casa, nos esperamos un rato y
luego salimos, voy a buscar la cartera que me he dejado arriba- como escusa de
la vuelta-
Mi curiosidad fue en aumento cuando escuche, lloros y sollozos en la calle.
Me dirigí a la puerta y intenté mirar por la rendija de la mirilla. No vi nada
y decidí, salir a mirar, mi curiosidad no obtuvo respuesta y volví a recorrer
la distancia antes iniciada con mi abuelo, pero esta vez solo.
- Pareció, como si, el relato que estaba contando Paco, provocará,
posiblemente, en un azar de la conversación, la atención de toda la mesa- .
Y vi- continúo Paco- como, los cinco miembros de la familia, padre, madre,
dos niños, no mayores de 10 años y una niña pequeña, estaban largos el en
suelo, con la cabeza apoyada en el bordillo de la acera, y como, un hilillo de
sangre, que se escurría hasta la alcantarilla próxima.
¿Que mal podía haber hecho esa familia?, ¿que engaño o traición podían
haber cometido esos niños?, ¿que monstruos, que llevaban, pistola en mano, con
su camisa azul y pululando entre los cuerpos, como si de trofeo exhibido se
tratara?, ¡esa gente no perdona!, ¡son los ganadores y llevan más de 40 años
diciendo, vosotros NO, sois los perdedores, sois los malos y no tenéis derecho
a nada….
En la guerra los que vencieron se lo llevaron todo, todo, dignidad, salud,
posición dinero, tierras, se llevaron el futuro y condenaron a los demás… no
hubo ni piedad, ni generosidad, ni tan siquiera caridad…. y eso, no se
perdona…… jamás se perdona, cuando no hay arrepentimiento…cuando hay soberbia,
no se perdona y por supuesto no se olvida… para olvidar hay que perdonar y
estos HIJOS de PUTA, criminales de la vida, y de vidas, jamás han pretendido
ser …. Ser DIGNOS…- grito de manera descarnada y desgarradora el conductor a la
vez que se terminaba “el último culo” del vaso de aguardiente
Todo el asistente, tomaron conciencia de que era la conversación principal,
hasta el propio relator se percato de que era el centro de atención, las
cabezas giradas hacia el estallido violento que el conductor había lanzado de
manera vehemente marcaron el devenir de los acontecimientos.
Dándose cuenta, del posible quebranto causado a la forzada armonía de la
mesa, se levante y dijo ¡¡buenas noches, señores!!!

¡Te voy a pegar cuatro tiros a la orilla del pantano! - grito uno de los
guardias civiles, el Matías-
¡Levántate y sal, ahora mismo de la mesa!
¡Pero tú quien eres, para gritar e insultar delante de los ingenieros…!
¡Venga, fuera……! ¡Que antes te voy a meter cuatro ostias……!
¡¡¡¡tú, esta noche no duermes, tú mueres!!!- volvió a gritar el guardia….
¿Qué te has pensado que va a cambiar algo…? El ejercito y nosotros la
guardia civil jamás permitirá que los “hijos de puta” como tú, rompáis el orden
establecido….
¡Han sido muchos los que han dado la vida por la patria, y no lo van a
mover de un día para otro, durará mucho…y serán muchas las generaciones que se
beneficien!
¡Arriba España, viva Franco ¡- Termino de gritar el guardia civil-
Los restos de Franco, serán venerados por los siglos de los siglos, no
habrá en este país nadie capaz de deshonrarlos nunca, ni de quebrar su memoria…
Fue entonces cuando de manera casi violenta se levantaron algunos de los
asistentes, alguno levanto el brazo en forma de saludo fascista. Entre ellos
pude observar al señor ingeniero jefe, al sargento de la guardia civil, como no
el señor contratista, y el número, Matías, que había organizado la trifulca de
fusilamiento, me extraño que algún peón también se levantaba… entre otros.
El momento era muy tenso, lleno de silencios inquietantes, las miradas se
entrecruzaban entre nosotros, nadie se movió, ni un milímetro, alguno bajaba la
mirada, queriendo trasmitir cierta vergüenza, y miedo….
No entendía, como hace unos minutos existía cierto sentimiento de sosiego y
permisibilidad, para a continuación, convertirse en un trato violento y cruel
con alguien que había expresado, posiblemente influenciado por el aguardiente,
su opinión, ¡¡qué malas jugadas te juega el alcohol, algunas veces!!
La vehemencia fortuita se imponía en el rictus de los presentes…
Parecía, que después de la violenta reacción, las cosas se calmaron…no fue
así.
Matías, -el guardia civil-, saco a empujones a Paco el conductor…que, a
trompicones bajo las escaleras del primer piso, cuando llego al quicio de la
puerta de salida, desde el piso de arriba, en la barandilla vi como lloraba, no
sé si de rabia o de miedo. Un empujón posterior lo situó fuera de las escaleras
de la casa, junto a la cuneta de la carretera de acceso…
En ese momento alguien desde el piso de arriba llamo a Matías a la
prudencia, ese despiste, provoco que, desde una ventana del interior de la
casa, se gritara ¡corre!, ¡corre!, escápate, ….
Yo esperaba alguna voz de mando que, sinceramente, humillara al tal Matías.
Paco, estaba llorando y creo que inmovilizado por el miedo o la rabia…en
ese momento, cuando Matías saco de la cartuchera la pistola, y apuntándolo lo
empujo hasta una solera de hormigón al pie del embalse, justo debajo del
aliviadero de la presa.
¡Te vas a mojar, cabrón…!
Paco no decía nada, no se lo creía,
¡Aunque me pidas perdón, te voy a meter cuatro tiros…! - dijo Matías-
Paco, se sentó en la orilla del pantano, dentro del agua esperando. Con el
tiempo supimos, él por qué, se había metido en el agua, se había meado encima.
En la casa el cabo, en ese momento comandante de puesto, no sabia por donde
salir, los ingenieros creían que todo era un asunto que no llegaría más, pero
algunos llorábamos como Paco….

Fue entonces cuando, desde la carretera, Alberto, en guardes, lanzo un
grito desgarrador…. ¡Suelta la pistola o te mato! ¡Te mato!, todos nos giramos
hacia él, había sacado una escopeta de caza de dos tiros, que usaba para cazar
cabra hispánica en el “Parrizal” de Beceite y apuntaba a Matías….
Y sonó un tiro, la pistola, me imagino que, del susto, cayó al suelo y
Matías se tapo la cara con las manos, durante unos segundos le vi sufrir,
hubiera deseado que lo matará, por una vez, hubiera deseado la muerte de
alguien, muchos de los que estábamos allí, lo pensábamos…
Paco, salio del embalse, miro a Matías y lloró…lloró otra vez…cogió una
piedra, pero alguien lo desarmo y lo retiro del escenario, y entones sucedió…. Alberto,
dejó la escopeta en el suelo y grito… no te mato por mi Padre…. Porque, mi
padre, quería qué, hoy brindara por él……y además quiero brindar por mi….
Eran las cinco de la mañana, a las 8 todos estábamos desayunando, me
imagino que nadie diría nada… no se los comentarios posteriores, pero nadie
quiso revivir ese momento…. Y yo lo he dejado en silencio hasta, hoy que lo
escribo en conciencia y sabiendo que viví un episodio que me ha marcado durante
mi vida…siempre que nos referíamos a él, nos referíamos como “lo de pena” así,
la gente no sabia…. Era nuestro código interno y secreto para referirnos a algo
que nos sucedió… Y en mí, ha quedado grabado el nombre de Alberto, como ejemplo
de generosidad, valentía y coraje que demuestra que saber ganar con
solidaridad, es ganar el futuro.
Pena, un bonito embalse, para recordar y algún día volver……
Fin.
20 de noviembre de 1975, 40 años después…